Ansiedad, esa palabra tan famosa del que todos hemos oído hablar y que utilizamos para referirnos a cuando nos sentimos preocupado, angustiado , nervioso, tensos, alterados….
Todos hemos oído hablar en más de una ocasión de la ansiedad , que si el vecino padece ansiedad, que si el primo o que si nosotros mismos y poco a poco vamos entrando en una espiral del miedo “ Yo no quiero tener ansiedad”
La ansiedad es una emoción más como puede ser la alegría o la tristeza, que se desarrolla como respuesta fisiológica de una gran importancia vital en situaciones de peligro, y sirve para preparar a uno para huir o luchar contra una amenaza, por tanto podemos decir que es útil en nuestra vida , muchas veces los mecanismos que regulan está emoción pueden alterarse en una gran variedad de circunstancias, lo que conlleva a una expresión excesiva o inapropiada de ansiedad. Estas son algunas situaciones de personas en las que la ansiedad es desproporcionada:
“ Me paso el día preocupado, no puedo dormir bien, pensando en si mi hijo aprobará la carrera, si llegaremos a final de mes, si mi tía se repondrá de la enfermedad, siempre encuentro un motivo para estar nervioso”
“ Ya son las 7 :00 de la mañana y tengo que ir a trabajar me da miedo salir y que me de un ataque de pánico , seguro que no habrá nadie para ayudarme y si me muero “
“ Tengo una presión continua en el pecho, además de dolores musculares, me cuesta mucho concentrame, me encuentro irritado y de mal humor”
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